Del beisbol al boxeo, Joaquín Rocha en el Conversatorio de Alto Rendimiento

· En el marco del aniversario de los 50 Años de los Juegos Olímpicos de México 1968 Este viernes se realizó la segunda entrega del Conversatorio de Alto Rendimiento con leyendas olímpicas, en esta ocasión le tocó el turno al medallista de bronce en boxeo, Joaquín Rocha, quien sorprendió a todos por ser un polifacético del deporte.

Entrevistado por el periodista Carlos Ramos Padilla, en el marco de la celebración del 50 Aniversario de los Juegos Olímpicos de México 1968, Rocha comentó que antes del boxeo incursionó en el beisbol profesional con los Tigres del México en 1964 y 1965.

Asimismo, fue jugador de voleibol y corredor de atletismo en 1,500 metros, así como pelotari de frontón y basquetbolista.

“Llegué al Comité Olímpico y solicité representar a México en el boxeo, así de fácil, creo que le caí bien al entrenador que me metió al equipo”, dijo Rocha.

“Para ir a los Juegos Olímpicos me tuve que clasificar en San Luis Río Colorado”, afirmó, y sostuvo que la prensa “me mataba antes de competir, porque se pensaba que los boxeadores mexicanos no estaban hechos para ser pesos grandes”.

“Representar a México es un orgullo que lo sientes, es lo máximo”, relató el medallista olímpico.

EL director del Instituto del Deporte de la Ciudad de México, Horacio de la Vega, hizo una introducción, agradeció a las autoridades del Antiguo Colegio de San Ildefonso por abrir sus puertas para estos conversatorios.

Asimismo, destacó este gran momento de los 50 años de los Juegos de México, “donde de igual forma se remodelan y modernizan todas las instalaciones olímpicas de la ciudad y para que sean un gran legado a capitalinos”.

Los Conversatorios de Alto Rendimiento son espacios de encuentro con íconos olímpicos mexicanos de nuestro país en Juegos Olímpicos, destacados por su desempeño profesional, su compromiso con el deporte y su amor a México.

Son ejemplo a seguir para las nuevas generaciones y guía para una sociedad que ve en su trayectoria de perseverancia y responsabilidad, un modelo que muestra lo mejor de las y los mexicanos.

Joaquín Rocha

Los amantes de las estadísticas o historiadores del boxeo han pasado por alto la posibilidad de que el “mastodonte” Joaquín Rocha tenga dos récords a nivel amateur: estar en una justa veraniega con sólo 20 meses en este deporte, y ganar bronce (última medalla de México en 1968) con apenas 11 peleas de experiencia.

Rocha Herrera, quien nació el 16 de agosto de 1944, fue tremendo atleta desde niño, practicó varios deportes y pese a ser hijo de Florencio “Yaqui” Rocha, famoso luchador en la década de los 40 y 50, jamás le gustó el pancracio.

Joaquín jugó voleibol en la primaria. Cuando pasó a la secundaria se dedicó al atletismo (800 y mil 500 metros) y en la preparatoria ganó la primera especialidad en el tradicional torneo atlético Wilfrido Massieu. Luego le dio por el frontón a mano, fue considerado el mejor zaguero del país y en 1962 lo convocaron para el Mundial de Pelota Vasca, pero no pudo ir.

Después jugó en el béisbol y debutó en el último partido de la campaña 64-65 ante los legendarios “Charros” de Jalisco. La pelota caliente no era para él y encontró en los cuadriláteros su nueva vida deportiva.

Tras pelear en diferentes lados, en febrero de 1967 llegó al Centro Deportivo Olímpico Mexicano y el entrenador nacional polaco Enrique Nowara le dio la oportunidad al ver su corpulencia física: 1.95 de estatura, 85 kilos y 23 años. Urgía afinarle la técnica a Rocha, por lo que tuvo poco fogueo arriba del ring.

En 1968 peleó en Texas, California y en la Ciudad de México, quedó listo para los Juegos Olímpicos con marca de 11 peleas, 10 triunfos y un revés. Rocha sólo tenía que ganar dos peleas para asegurar el bronce, y lo consiguió al vencer a Adonis Ray de Ghana (4-1) y (3-2) a Rudolfus Lubbers de Holanda. Fuente: Historias Olímpicas.

2018-06-07T19:00:05+00:00 mayo 25, 2018|